Ultimamente, no se dan muy a menudo, porque con mi pequeña y aunque intento cambiar algunos hábitos rígidos de horarios (poco a poco), necesito tener en cuenta los ritmos, los tiempos. Y más ahora, que la tarde se ha quedado más cortita.
Esos momentos de los que te hablaba, los que no tienen tiempo, son emocionantes. Conecto rapidísimo con mi barriga y respiro...en este caso, a parte de respirar, me lancé una cerveza, que no suelo tomar y que me mantuvo un rato, así como me ves.
Y es que estaba haciendo otra de las limpiezas y en este caso, fue del móvil. Un montón de imágenes y videos que seguían en el aparatito desde hacía más de un año...ya le había llegado su tiempo y algunos de esos momentos, los quiero compartir contigo.Este es otro...Alberta se queda en su cole y yo me acerco a la costa a disfrutar de este espectáculo. La gente del lugar lo llama mar de alta y es que parecía un día nublado, pero era el salitre del mar subiendo a la montaña en forma de nubes. Aquí también, el tiempo se evaporó.
Cuánto tiempo ya..el pasado 15 de octubre, mi abuelo, hubiera cumplido 94 años. Lo recuerdo muchas veces y me apeteció sentarme con Alberta y contarle cuentos a cerca del bisabuelo. Con flamenco de fondo, con una vela encendida, los dibujos, las imágenes iban saliendo.Salían solas. Terminamos las dos bailando, como nos salió, sin tener en cuenta el ritmo, tampoco el tiempo. Y Don Ramón feliz con el espectáculo.Las dos Albertas, el balcón en donde yo pasaba largos ratos jugando, asomando las piernas entre las barandillas, curando gatitos..con la compañía y la presencia de mi abuela.
Ahora la bisnieta comparte con ella otro tipo de tiempos...y hasta la Alberta grande se deja abanicar sin pensar en el tiempo..quién lo iba a decir.






